domingo, 12 de noviembre de 2006

Estoy leyendo y me encuentro con esto

Pero quiero ir más allá del cuerpo de Grace, más allá de los incidentales detalles de la persona física. Los cuerpos cuentan, desde luego -cuentan más de lo que estamos dispuestos a admitir-, pero no nos enamoramos de los cuerpos, nos enamoramos de lo que somos, y si en gran parte nuestra naturaleza se ve circunscrita a un ámbito de carne y jueso, también hay otra cosa. Eso lo sabemos todos, pero en cuanto nos apartamos de un catálogo de apariencias y cualidades superficiales, las palabras empiezan a fallar, a desmenuzarse en confusiones místicas y metáforas nebulosas, insustanciales. Algunos lo denominan la "llama de la existencia". Otros, la "chispa interior" o la "luz íntima de la personalidad". Y otros se refiene a "la llama de la esencia". Los términos siempre evocan imágenes de luz y calor, y esa fuerza, ese principio vital que a veces llamamos alma, siempre se comunica al otro a través de la mirada. Seguro que los poetas acertaban al inssitir en ese punto. El misterio del deseo empieza cuando se mira a los ojos al ser amado, porque únicamente allí puede percibirse un destello de quién es esa persona.
Sea mas o menos romantico, y estando de acuerdo o no, hay que reconocer que son unas bonitas palabras.

3 comentarios:

Pedro Almaida dijo...

Ya estoy de vuelta.
No son solo bonitas palabras, esa energía vital, ese calor ancestral es lo que define nuestra intuición, nuestro conocimiento que transciende apariencias y artimañas de la mente. El amor nos sobrepasa, nos desborda, nos rompe todos los esquemas de modo que la persona se muestra como luz y le brillan los ojos. Por eso no es lo mismo obsesionarse con la idea de amar y ser amado, jugar al rol de las imágenes, que dejarse recorrer por la llama del amor que todo lo devora.

msnd dijo...

y mas si esa llama te devora en el momento justo en que unos ojos de mirada oscura e intensa se introducen hasta lo mas profundo de tu alma,y esta se entrega.No nos damos cuenta pero el primer cotacto es el visual,las miradas hablan,y lo ojos son el espejo del alma

Anónimo dijo...

y un poko de alma se entrega en cada mirada que sale inevitablemente desde ella...